Resumen
Había una vez un gran águila que vivía en la cima de la montaña más alta del mundo. Con sus magníficas plumas, oscurecía el cielo. "¡Soy el ave más grande de esta área!" decía el águila con confianza.
Un día, el águila se preguntó: "¿Puede que haya criaturas aún más grandes en el mundo?" y decidió volar más allá del mar. Mientras volaba sobre el océano, se encontró con gaviotas y aves migratorias, pero ninguna era más grande que ella. "¡Aún no encuentro criaturas grandes!" pensó felizmente, aunque poco a poco se fue cansando.
"El sol está poniéndose, deberíamos buscar un lugar para descansar," pensó el águila, y al ver algo que parecía un gran pilar, plegó sus alas y se posó sobre él.
"¡Qué pilar tan tembloroso!" exclamó el águila, sorprendida. En ese momento, oyó una voz que venía del agua. "Eso es mi bigote, águila. Soy un camarón." El águila se sorprendió ante el gran camarón. "¡Debes ser la criatura más grande del mundo!" gritó y rápidamente regresó a la montaña.
El camarón se alegró mucho al escuchar esas palabras. "¡Soy diez veces más grande que esa águila!" se dio cuenta y decidió que él también iría a ver el mundo.
El camarón, durante su viaje, solo se encontró con pequeños peces y cangrejos. "¡Aún no encuentro criaturas grandes!" murmuró y, cansado, se metió en su agujero a descansar. Sin embargo, sintió un temblor y despertó. "¿Qué agujero tan extraño es este?" se preguntó, y entonces escuchó la voz. "Estás dentro de mi nariz, soy una ballena."
El camarón se sorprendió. "¡Tú eres la criatura más grande del mundo!" gritó.
La ballena dijo: "Tus palabras me alegran. Gracias a ti, me siento más seguro." Y luego, de repente, lanzó un chorro de agua. Con la fuerte corriente, el camarón fue arrojado y chocó contra una roca. "¡Ay! ¡Mi espalda!" gritó.
Así fue como la espalda del camarón quedó doblada. No obstante, aunque sentía un poco de tristeza por tener la espalda doblada, continuó viviendo con gran confianza en el mundo del mar.


















































