Tres jarrones

2024/11/1

Tres jarrones Imágenes

Resumen

Érase una vez, en una tienda, un hombre codicioso que trabajaba allí. Un día, pasó por delante de un gran pino cerca del cementerio y sintió como si alguien lo estuviera llamando.

“¡Eh, tú, hombre! ¿No quieres tres jarras llenas de monedas de oro?”

El hombre miró a su alrededor, pero no había nadie. Sin embargo, de nuevo escuchó la misma voz.

“¿No quieres las tres jarras llenas de monedas de oro?”

Sorprendentemente, la voz no era humana, sino provenía del pino. El hombre respondió a la voz del pino.

"¡No hay forma de que rechace una oferta tan deliciosa! ¿Dónde están?"

"Ve a casa. Hay tres jarras en el cobertizo de tu casa."

El hombre se apresuró a regresar a casa y pronto encontró tres pequeñas jarras. Emocionado, abrió la tapa de la primera jarra. Entonces, un resplandor de brillantes monedas de oro brotó.

“¡Sí! ¡Esto es increíble!”

Al abrir la segunda jarra, también estaba llena de monedas de oro, y él estaba muy satisfecho. Sin embargo, al abrir la última jarra, se dio cuenta de que solo había monedas de oro hasta la mitad.

“¡Esto no puede ser! ¡Esta jarra también debe estar llena de monedas como las otras dos!”

El hombre vendió pertenencias de valor para conseguir más monedas de oro y las metió en la jarra, pero la jarra seguía estando solo a medias.

Desde ese día, el corazón del hombre fue dominado por el deseo de "llenar la jarra". Apretó su alimentación e incluso limitó el lujo de su familia.

“¡Quiero que mi familia tenga una vida normal!”

Sin embargo, no importaba cuánto ahorrara en la jarra, la avara jarra nunca se llenaba. Finalmente, el hombre le pidió a su jefe un aumento de salario.

“¡Quiero que mi familia tenga una vida normal, por favor, aumente mi salario!”

Incluso con el aumento, su corazón no se llenaba, su esposa se escapó, y el hombre se volvió tan delgado que solo era piel y huesos.

Un día, el jefe, preocupado por el estado del hombre, le dijo:

“¿Qué te pasa? Hace algunos meses parecías feliz, pero ahora pareces un enfermo. ¿No será que tienes esa jarra de monedas de oro?”

Las palabras del jefe hicieron que el hombre recuperara la compostura.

“¡Sí, esa es la jarra…!”

Corrió hacia el pino y gritó:

“¡Devolveré la jarra! ¡Ya es suficiente!”

Cuando llegó a casa, las monedas de oro que había reunido con tanto esfuerzo habían desaparecido. Sin embargo, el hombre sintió un alivio profundo en su corazón.

“Quizás ahora finalmente podré encontrar la felicidad.”

Quizás, en tu corazón, también se esconda una jarra que trae infelicidad…


Total: 50 historias


Fábulas

Narrativas

Relevancia

© 2025 Cuentos Reinterpretados | All Rights Reserved.