Resumen
Érase una vez un niño desgraciado. Perdió a su padre cuando era pequeño y, a los 13 años, perdió a su madre, quedándose solo. Desesperado, el dueño de la tienda de comestibles del vecindario se apiadó de él, lo llevó a su casa y comenzó a cuidarlo.
El niño creció y llegó a la edad en que podía ayudar en la tienda, limpiando todos los días y atendiendo a los clientes. Poco a poco, ganó la confianza del dueño y se convirtió en un joven admirable.
Una noche, el joven regresó de ser el mandadero y olía a alcohol. El dueño notó que su aliento apestaba a vino. Al día siguiente, el joven regresó con la cara sonrojada y cantando. El dueño sospechó que podría estar borracho.
El joven dijo: "Lo siento, no estoy borracho. No se preocupe por el dinero. De hecho, ayer encontré una fuente cerca de la montaña y al beber de su agua, estaba deliciosa."
El dueño estaba algo escéptico, así que le ordenó al joven que lo llevara a esa fuente. Cuando el joven sacó agua y se la dio a probar al dueño, ¡resultó ser vino! El dueño se alegró y dijo: "¡Nunca he probado un vino tan excelente! ¡Voy a abrir una tienda de vinos!"
Pronto, el dueño construyó una tienda de vinos y preparó un gran barril. Sin embargo, cuando llenó el barril con agua, sólo era agua corriente. El dueño se desanimó. Cuando regresó a la fuente, el agua aún no era vino.
Cuando el joven bebió de nuevo, se embriagó y el dueño comprendió algo. Entonces dijo: "Esta fuente, en realidad, es como un regalo para ti. Abre una tienda de vinos y haz negocio."
Después de eso, la fuente no se secó y el joven tuvo éxito con su tienda de vinos. La tienda del dueño también prosperó, y ambos se hicieron ricos. Con el tiempo, el joven fue conocido como "el millonario del vino". Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.


















































