Resumen
Érase una vez, en un día de primavera, un cuervo le prestó mucho dinero al sol. Sin embargo, una vez que llegó la fecha límite, el sol no le devolvió el dinero.
El cuervo se preocupó y le pidió: "Señor Sol, ¿podrías devolverme el dinero, por favor?"
Entonces, el sol asomó su cara entre las nubes y respondió: "Espérame un poco más. Te devolveré el dinero sin falta."
Cuando llegó el otoño, el cuervo volvió a ir donde el sol. "Señor Sol, me gustaría que me devolvieses el dinero."
El sol, oculto tras la lluvia, dijo: "Espérame un poco más. Te devolveré el dinero sin falta."
Y así llegó el frío invierno, y comenzó a nevar. El cuervo ya no podía soportarlo más y voló hacia el sol. "¡Señor Sol, por favor devuélveme el dinero!"
Sin embargo, el sol aún no se lo devolvía. "Devuélveme el dinero. Ka-ka..." El cuervo siguió repitiendo mientras volaba por el cielo. "Devuélveme el dinero. Ka-ka..."
Aun así, el sol seguía sin devolver el dinero. El cuervo estaba desesperado, preguntándose qué podía hacer.


















































