Resumen
Érase una vez, en una aldea costera, un anciano que vivía allí. El anciano se presumía de ser muy sabio.
Un día, algo misterioso llegó a la orilla. Era una tetera. Los aldeanos, al ver algo que nunca habían visto antes, le preguntaron al anciano: "¿Para qué se usa esto?"
El anciano respondió con mucha confianza: "Esto se usa como casco en tiempos de guerra."
Otro aldeano miró el asa de la tetera y preguntó: "¿Y esto qué es entonces?"
El anciano, nuevamente muy seguro de sí mismo, respondió: "Eso es un soporte para la barbilla."
Otro aldeano señaló el grifo de la tetera y preguntó: "¿Y esto qué es?"
El anciano contestó: "Eso es un audífono. Cuando un samurái se pone este casco, no puede escuchar los sonidos a su alrededor, así que necesita oídos largos."
Un aldeano planteó una duda: "Entonces, ¿por qué solo hay uno?"
El anciano, un poco enojado, dijo: "¡Tonto! Si hubiera dos cascos, el samurái no podría dormir con una almohada. Uno es suficiente para escuchar."
Los aldeanos quedaron impresionados con el conocimiento del anciano.


















































