Resumen
Hace mucho tiempo, en un lugar, vivían un anciano y una anciana. El anciano cortaba bambú y hacía cestas y coladores para ganarse la vida.
Un día, como de costumbre, fue al bosque de bambú y encontró un bambú brillante. Al cortarlo, salió de su interior una niña. Como el anciano y la anciana no tenían hijos, decidieron nombrar a la niña "Kaguya-hime" y cuidarla.
Desde entonces, cada vez que el anciano cortaba bambú, encontraba dinero en su interior, y se volvió rico. Kaguya-hime creció rápidamente y se convirtió en una hermosa joven. Muchos jóvenes, al escuchar sobre su belleza, vinieron a pedir su mano en matrimonio. Sin embargo, Kaguya-hime no mostró interés. Siempre estaba sumida en sus pensamientos, mirando al cielo.
El anciano no podía ignorar las propuestas de los jóvenes y decidió que "daré a Kaguya-hime a quien traiga un tesoro maravilloso". Varios jóvenes trajeron tesoros, pero Kaguya-hime rápidamente se dio cuenta de que eran falsos. Cada vez que miraba la luna, su rostro se entristecía.
El anciano le preguntó: "¿Por qué tienes una cara tan triste?"
Kaguya-hime respondió: "Estoy bien. En realidad, soy de la luna y debo volver a ella la noche del 15 de noviembre. Vendrán a recogerme."
El anciano se sorprendió y se enojó. "No puede ser una locura así."
A medida que se acercaba ese día, el anciano contrató a muchos samuráis para proteger a Kaguya-hime. No quería dejarla ir.
Esa noche, la luna apareció sobre la montaña y comenzó a brillar con luz dorada. Los samuráis, al unísono, lanzaron flechas hacia esa luz, pero al tocarla, perdieron su fuerza y se quedaron dormidos.
Entonces, un ángel apareció de entre la luz y tomó la mano de Kaguya-hime, ascendiendo alto en el cielo. El anciano y la anciana solo pudieron quedarse mirando, atónitos.


















































