Resumen
Era un día, la grulla y la tortuga eran grandes amigas. Mientras la tortuga estaba tomando el sol al lado del estanque, la grulla descendió del cielo.
"¿Cómo estás, tortuga?"
"Bien, estoy bien. Pero tú puedes volar en el cielo, es genial. Solo puedo caminar lentamente. Me gustaría poder volar como tú."
"Tortuga, si lo deseas, te llevaré al cielo. Solo tienes que subir a mi espalda y sostenerme las plumas con el pico. Pero, no debes hablar bajo ningún concepto. Si abres la boca, te caerás."
"Está bien, prometo no hablar."
La tortuga trepó a la espalda de la grulla y sujetó firmemente las plumas.
"¡Entonces, voy a despegar!"
La tortuga tuvo su primera experiencia voladora. Todo lo que veía era nuevo y miraba en todas direcciones. Quería decir: "¡Grulla, el cielo es maravilloso!", pero la tortuga se contuvo.
Finalmente, mientras volaban sobre un pueblo, vieron a unos niños jugando en el campo.
"¡Mira, hay basura en la espalda de la grulla!" dijo uno.
"¡Es cierto! ¡Hay basura!" dijo otro.
"¡Es basura! ¡Hay basura en la espalda de la grulla!" gritó otro niño.
Al escuchar esas palabras, la tortuga no pudo contenerse más y dijo: "¡No soy basura, soy una tortuga!"
Entonces, la tortuga se deslizó de la espalda de la grulla y cayó al suelo. ¡Bang!
Esa es la razón por la que la concha de la tortuga tiene muchas grietas.


















































