Resumen
Érase una vez, un joven leñador que vivía en lo profundo de las montañas.
Un día, mientras cortaba un alto árbol cerca de una gran cascada, dejó caer su hacha en la poza de la cascada. En ese instante, un gran objeto parecido a una roca roja emergió de la superficie del agua, y el leñador, asustado, intentó huir. Sin embargo, en ese momento fue detenido por una hermosa voz.
"Hermano, espera un momento."
Al volverse, vio a una diosa del agua que sostenía el hacha sobre el agua.
"Lo siento por haber dejado caer el hacha. Esa es mía," dijo la diosa, señalando el hacha. "Gracias por ayudarme. He vivido junto a esta cascada durante muchos años. Recientemente, un gran cangrejo se ha establecido aquí y era muy feroz y aterrador. Sin embargo, tu hacha le ha dado un golpe, y el cangrejo ha muerto. A partir de ahora, podrás vivir en paz y con tranquilidad. Si deseas algo, puedo concederte un deseo."
El leñador dijo: "Tengo una esposa enferma en casa. Quiero que recupere su salud como antes."
Entonces, la diosa le devolvió el hacha al leñador.
Cuando regresó a casa, su esposa estaba preparando la cena con mucha energía. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


















































