Resumen
Hace mucho tiempo, en una pequeña aldea había un antiguo templo. El que cuidaba del templo era un anciano monje. Un día, la aldea fue golpeada por un tifón y muchas casas se destruyeron por los fuertes vientos. El templo no fue la excepción, y la pared del salón principal se desprendió y se abrió un agujero. El monje había planeado reunir a los feligreses para dar un sermón el próximo domingo, pero pensó que sería difícil reparar la pared, así que decidió cubrir el agujero con algo por el momento.
El monje visitó una tienda de antigüedades. Al entrar, un biombo dorado brillaba iluminado por el sol poniente. Aunque el biombo tenía algunos lugares con el pan de oro despegado, era muy hermoso. El dueño de la tienda dijo: "Es demasiado grande para que alguien lo compre, pero si lo compras, te haré un descuento". El monje pensó que este biombo sería perfecto para cubrir el agujero de la pared y decidió comprarlo.
Al regresar al templo, encontró a una anciana desaliñada en la puerta. Era un rostro que nunca había visto antes, pero tenía cierta elegancia. La anciana parecía perdida y le pidió al monje que le dejara quedarse en el templo por un tiempo, ya que su casa había sido destruida por el tifón. El monje, sintiendo compasión, decidió dejar que la anciana entrara.
Al día siguiente, el biombo llegó. El monje lo colocó frente al agujero del salón principal. Entonces, la anciana miró el biombo y se quedó sorprendida. Con lágrimas en los ojos dijo: "Este biombo, en realidad, era mío. Mi esposo me lo regaló como un recuerdo de nuestra boda. Debería tener una fecha en la parte posterior".
Cuando la anciana revisó la parte trasera del biombo, encontró la fecha. Sorprendida, dijo: "Solía ser la esposa de un comerciante adinerado, pero perdí a mi familia en un gran terremoto hace 40 años y perdí la memoria".
El monje, atónito, le preguntó: "¿Quieres que te devuelva este biombo?" La anciana respondió: "Es un símbolo del amor de mi esposo, pero no puedo tenerlo. Creo que el templo es el lugar más adecuado para el biombo".
El domingo siguiente, muchos feligreses se reunieron en el salón principal. Durante el sermón, un anciano miraba el biombo con atención. El monje se dirigió a él: "Parece que el biombo le interesa especialmente".
El anciano, con voz entrecortada, dijo: "Perdí a toda mi familia en el terremoto de hace 40 años. Ese biombo fue un regalo para mi esposa, y debería tener una fecha en la parte trasera". Entonces el monje respondió: "Esa fecha la escribió tu esposa. Ella está aquí en este templo".
Gracias al antiguo biombo, la pareja de ancianos pudo reunirse después de 40 años y vivieron felices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


















































