Resumen
Un día, Taro, un carpintero que vivía en una pequeña aldea, se dio cuenta de que las paredes de su casa tenían un poder misterioso. Siempre que regresaba del trabajo, se sentía agotado. Sin embargo, ese día algo era diferente. Al tocar la pared, esta le habló: "¡Buen trabajo, Taro!" Sorprendido, Taro se frotó los ojos y prestó atención.
La pared continuó diciendo: "Sé que trabajas duro todos los días. ¿No sería bueno relajarte un poco y disfrutar?" Las palabras de la pared lo conmovieron, así que decidió dedicar su tiempo libre a pintar, su pasatiempo. Entonces, la pared dijo: "¡Yo también quiero disfrutar contigo!" y comenzó a ayudarlo con su trabajo.
Mientras Taro pintaba, la pared observaba y le daba consejos humorísticos. A veces señalaba: "Este color es un poco demasiado llamativo, ¿por qué no lo cambias a un azul más suave?" y otras veces sugería: "¡Sería más divertido si le agregas una sonrisa a ese personaje!" Con la ayuda de la pared, Taro completó una obra magnífica que sorprendió a los aldeanos.
Los aldeanos visitaron la casa de Taro y se rieron al ver cómo la pared lo apoyaba. Taro se dio cuenta de que incluso las paredes de su casa podían ayudarlo. Reflexionó: "Mi hogar es un lugar importante que me apoya" y comenzó a esperar con alegría volver a casa cada día. Así, la casa de Taro se volvió conocida en toda la aldea como un lugar que contaba una historia divertida.














