
Es una metáfora que compara el despertar a un niño que ya se ha quedado dormido y lo hace llorar, con interferir innecesariamente en asuntos que ya están tranquilos y provocar nuevamente problemas complicados.

No seas perezoso y despiertes a los demás mientras tú te quedas acostado. Si quieres que la gente trabaje, no solo des órdenes con palabras, sino que debes liderar y trabajar tú primero.

Los niños que duermen bien son saludables y crecen fuertes y sanos.

Es ocultar la verdadera naturaleza y pretender ser dócil.