Resumen
La confianza entre el gran médico y los aldeanos
Érase una vez un pequeño pueblo donde vivía un renombrado médico conocido como "el maestro de la medicina herbal". Él curó muchas enfermedades y gozó de una inmensa confianza por parte de muchos aldeanos. Sin embargo, los aldeanos tenían un gran problema: no creían lo suficiente en lo que él decía. Por ejemplo, cuando el maestro de la medicina herbal decía "deben comer verduras verdes en el desayuno todos los días", los aldeanos respondían: "Seguro que hay otra razón detrás de esto" y no le hacían caso.
Un día, una epidemia asoló el pueblo. Los aldeanos, aterrorizados, pidieron ayuda al maestro de la medicina herbal. Entonces él respondió: "Lo primero que debemos hacer es comer verduras verdes. Fortifiquemos nuestro cuerpo con ingredientes nutritivos". Sin embargo, los aldeanos seguían dudando y se preguntaban: "¿Lo que dice el maestro será verdad realmente?" y continuaron rechazando las verduras verdes.
Con el tiempo, la epidemia se fue expandiendo, y las enfermedades comenzaron a propagarse entre los aldeanos. Incluso el maestro de la medicina herbal se encontró en un aprieto, sin saber qué hacer. Así que, una noche, reunió a los aldeanos y les habló: "No tienen que confiar en mis conocimientos o habilidades. Sin embargo, por la salud de ustedes mismos y de sus seres queridos, les ruego que intenten dejar de lado sus dudas".
Estas palabras resonaron en el corazón de los aldeanos, y decidieron seguir las enseñanzas del maestro por primera vez. Al continuar comiendo verduras verdes, su salud mejoró y la epidemia comenzó a ceder. La fama del maestro de la medicina herbal creció aún más, y los aldeanos aprendieron la importancia de creer en sus palabras. Así, los aldeanos se prometieron entre sí que a partir de ahora enfrentarían las cosas con confianza. El consejo de "es mejor acudir a un buen médico que a uno malo" se grabó profundamente en sus corazones.














