Resumen
El rico de la aldea lujosa
En una pequeña aldea, vivía un comerciante adinerado. Su nombre era Ginjiro. Para mostrar su riqueza, organizaba todas las noches fiestas ostentosas e invitaba a los aldeanos. Sin embargo, siempre gestionaba su dinero con mano dura y nunca gastaba en los demás.
Al principio, los aldeanos sentían envidia de la lujosa vida de Ginjiro. Pero poco a poco comenzaron a darse cuenta de su avaricia. Los aldeanos invitados a las fiestas solo recibían comidas sencillas y vino mediocre, en gran contraste con el lujoso vino que bebía Ginjiro. "Es la ironía de los ricos", se reían los aldeanos.
Una noche, Ginjiro decidió organizar una gran cena. Sin embargo, esa noche, cuando se trajeron los platillos especiales preparados por los aldeanos, Ginjiro, para sorpresa de todos, no quiso probar bocado. Buscaba solo la ostentación superficial y presumía de una riqueza sin corazón. Al ver su comportamiento, los aldeanos, finalmente, decidieron unirse en un mismo propósito: abandonarlo.
Como resultado, Ginjiro se convirtió en una figura solitaria, y sus lujosas fiestas solo resonaban vacías. Tal como dice el proverbio, "el dinero y el polvo son igualmente sucios", su deseo, al final, lo alejó de las personas, y lo único que le quedó fue la soledad, como el polvo. Los aldeanos se reunían con sonrisas, sin siquiera mencionar su nombre, y pudieron conocer la verdadera riqueza.












