Resumen
¿Corre la maldad mil leguas? ¿O viaja mil leguas?
En una pequeña aldea vivía un famoso niño travieso llamado Taro. Cada día, le hacía bromas a los aldeanos, y sus acciones se propagaron rápidamente por todo el pueblo. “¡Taro ha pensado en una nueva travesura!” se murmullaba, y todos comenzaron a estar atentos a sus acciones.
Un día, Taro ideó un plan que superaba sus travesuras anteriores. Consistía en tender una cuerda en un enorme árbol en la plaza del pueblo y colgar globos de ella. Taro se imaginaba a la gente del pueblo gritando y alborotando al verlo, sonriendo para sí mismo. Sin embargo, no se dio cuenta de que su plan era demasiado grande.
Cuando llegó el día, Taro comenzó a prepararse desde la mañana. Pero los aldeanos se dieron cuenta de lo que estaba haciendo y empezaron a congregarse uno tras otro. “¡Taro está a punto de hacer algo otra vez!” se esparció el rumor, y su maldad se extendió rápidamente por toda la aldea. Finalmente, el plan de Taro fracasó y fue atrapado por los aldeanos.
Taro aprendió de primera mano lo rápido que se podía propagar la maldad. Y luego de esto, dejó de hacer travesuras y comenzó a trabajar junto a los aldeanos para organizar eventos divertidos. La gente le otorgó su perdón, y Taro comprendió que la expresión “la maldad corre mil leguas” era una lección para fortalecer los lazos en esta aldea.









