Resumen
El conejo que espera la suerte y la tortuga que se esfuerza
Érase una vez, en un bosque, vivían un conejo y una tortuga. El conejo presumía de su rapidez y pasaba los días diciendo: "La suerte llegará algún día", mientras vivía relajadamente. En cambio, la tortuga continuaba corriendo poco a poco cada día. Los otros animales se reían de la tortuga, diciendo "¡Eres lenta!", pero ella no prestaba atención a las risas y simplemente disfrutaba esforzándose a su propio ritmo.
Un día, el conejo retó a la tortuga a una carrera, diciendo: "¿Qué te parece si competimos? ¡Como estás esperando a que la suerte te sonría, de cualquier forma no podrás ganarme!". La tortuga, sin dudarlo, respondió: "Está bien, haré mi mejor esfuerzo", pero el conejo pensó en relajarse y decidió dormir una siesta en el camino. Pensaba: "Cuando despierte, la tortuga todavía estará muy lejos".
Sin embargo, la tortuga continuó corriendo de manera constante. Mientras murmullaba para sí mismo: "Hoy practiqué mucho, eso me llevará al mañana", dio lo mejor de sí. Mientras el conejo soñaba con deliciosas zanahorias, de repente la tortuga se acercó a él. Cuando se despertó, la tortuga ya había cruzado la meta. El conejo se sorprendió y se dio cuenta de que, al no esforzarse y seguir esperando la suerte, había perdido.
El resultado de esta carrera fue una gran lección para el conejo, quien desde entonces entendió lo tonto que era esperar a que llegar la suerte. La tortuga, por su parte, sintió alegría al ver que su esfuerzo había dado frutos y les dijo a los otros animales: "La suerte se abre a través del esfuerzo". Desde entonces, los compañeros del bosque reconocieron la importancia del esfuerzo, y el conejo, agradecido con la tortuga, se convirtió en un compañero que trabajaba juntos con ella.




