Resumen
La elección de un pueblo
En un pequeño pueblo, vivían gourmets que amaban los alimentos crujientes. Cada día llevaban una vida de lujos en busca de deliciosas comidas. Sin embargo, un día, una gran tormenta azotó el pueblo y todos los ingredientes fueron destruidos. El orgullo de los gourmets se desmoronó en un instante.
La confusión de los gourmets
Frente a la escasez de alimentos, al principio continuaron buscando sus comidas preferidas. Se aferraron a los menús de los restaurantes de alta gama y desdeñaron los productos agrícolas locales y los platos simples. En medio de esto, un anciano en un rincón del pueblo cultivaba verduras de manera autosuficiente. Sin embargo, los gourmets nunca se acercaron a él.
Días de hambre
Con el paso de los días, sus elecciones empezaron a cambiar a medida que se enfrentaban a la dura realidad. Hambrientos, dejaron de preocuparse por el sabor y la presentación que alguna vez valoraron. Al final, incluso comenzaron a comer la piel de las verduras sin reparos, y la sopa preparada por el chef de un establecimiento de prestigio les parecía un manjar demasiado elevado. El dolor del hambre fue desmenuzando su orgullo.
Nuevos valores
Finalmente, los hambrientos decidieron acudir al anciano granjero. Allí, degustaron platos que, aunque sencillos a primera vista, estaban llenos de amor. Era el "placer de comer" que habían olvidado. Los gourmets, tras experimentar la hambre, finalmente comprendieron qué habían estado eligiendo y qué habían perdido. Y sintieron la verdad del proverbio "hambriento no elige comida", agradeciendo de corazón los alimentos.




