Resumen
Si hay un dios que desecha, hay un dios que recoge
Una tarde de un día soleado, un joven llamado Shinji, que vivía en un pequeño pueblo, se estaba preparando para emprender un viaje de aventuras, su sueño de toda la vida. Sin embargo, la gente del pueblo se burlaba de su sueño y le lanzaban frías palabras, diciendo: "De todos modos es inútil". Shinji, aunque su corazón estaba a punto de romperse, no pudo rendirse con su sueño. Cuando llegó el día de su partida, salió de casa solo.
En el primer día del viaje, Shinji se perdió en un vasto bosque. Desorientado y agotado, decidió descansar bajo un árbol. En ese momento, una inquietud dominaba su corazón. Sin embargo, en un instante inesperado, apareció ante él una pequeña hada que brillaba. El hada sonrió y dijo: "Te ayudaré en tu aventura".
A pesar de su sorpresa, Shinji encontró esperanza en las palabras del hada. Juntos continuaron el viaje, superando diversas pruebas. Cruzaron montañas y ríos, y poco a poco, Shinji comenzó a darse cuenta de cuán importante era esa aventura para él. El hada siempre estuvo a su lado, apoyando su corazón.
Finalmente, Shinji llegó a una hermosa ciudad. Allí conoció nuevos compañeros y formaron un grupo para emprender diversas aventuras. Aunque había sido desechado por la gente del pueblo, pudo encontrar una nueva vida con la ayuda del hada. Shinji demostró con su vida la frase: "Si hay un dios que desecha, hay un dios que recoge".



