Resumen
El rezo en el borde de la muerte
Hace mucho tiempo, en una aldea vivía un hombre llamado Taro. Taro estaba tan absorbido por las exigencias de la vida cotidiana, entre trabajo y diversión, que había olvidado su fe. En la aldea había un anciano muy devoto que repetidamente le enseñaba a Taro a "valorar al Buda", pero él solo sonreía y decía: "Estoy ocupado ahora, no tengo tiempo para eso", ignorando sus palabras.
Un día, Taro salió a cazar en la montaña. Sin prestar atención al clima, avanzó imprudentemente hacia lo profundo de la montaña. De repente, el tiempo empeoró y una fuerte tormenta eléctrica lo sorprendió. Sorprendentemente, Taro resbaló por un acantilado y logró aferrarse a las raíces de un árbol, salvando su vida apenas. En esa situación crítica, por primera vez oró por su seguridad y, sin poder evitarlo, gritó: "¡Ayúdame, Buda!".
En ese momento, recordó su pasado. La vergüenza lo invadió al reflexionar sobre los días en que había descuidado su fe y menospreciado al Buda. Decidido, decidió empezar a recitar un mantra. A medida que murmuraba "Namu Amida Butsu, Namu Amida Butsu...", su corazón se calmó y, de repente, el sol apareció, iluminando el paisaje a su alrededor.
Milagrosamente rescatado, Taro regresó a la aldea y se apresuró a ver al anciano. Le dijo: "¡Abuelo, ahora he llegado a conocer la grandeza del Buda! A partir de ahora, no olvidaré mi fe", inclinándose profundamente. Desde entonces, Taro comenzó a recitar el mantra y a enseñar a los aldeanos la importancia de la fe. Así, a través del "rezo en el borde de la muerte", adquirió una verdadera fe.









