Resumen
El alegre jardinero de la ciudad de cerezos y ciruelos
En un pequeño pueblo, vivía un jardinero veterano llamado Taro. Taro amaba los cerezos y estaba orgulloso de cuidar de todos los cerezos del pueblo cada año. Sin embargo, su pasión por los cerezos era un poco excesiva, y le gustaba cortar los árboles tanto que finalmente fue llamado "el tonto que corta cerezos" por la gente del pueblo.
Un día, Taro plantó un nuevo ciruelo. Como los ciruelos crecen lentamente, Taro no pudo contenerse y cortó las ramas varias veces, tratando de darle forma. Cada vez que lo hacía, la gente del pueblo le decía "el tonto que no corta ciruelos", y comenzaba a darse cuenta de que sus acciones eran incorrectas. Sin embargo, Taro decidió confiar en sus habilidades como jardinero y se comprometió a cuidar bien del ciruelo.
Meses después, el ciruelo que Taro cuidó comenzó a florecer con hermosas flores. Se sintió emocionado por la vista y decidió adornar el ciruelo con confianza para mostrarlo en un evento del pueblo. La gente se reunió y se llevó a cabo un evento para disfrutar de la belleza de los cerezos y los ciruelos floreciendo juntos, y Taro fue elogiado por todos.
En ese momento, Taro reflexionó sobre sus errores y aprendió la importancia del cuidado correcto de los cerezos y ciruelos. Se comprometió a no ser llamado "el tonto que corta cerezos, el tonto que no corta ciruelos" por la gente del pueblo y continuó su labor como un alegre jardinero, cuidando ambas especies de árboles y disfrutando cada año de las hermosas flores junto a la gente del pueblo. Se dio cuenta de que el cuidado adecuado era la clave para mantener los árboles y el pueblo hermosos.



