Resumen
La aventura de la cortesía
Érase una vez un hombre llamado Reiichirō que vivía en una pequeña aldea. Era conocido como el hombre más educado del pueblo y practicaba una cortesía perfecta en todo momento. Desde el saludo matutino, pasando por las reverencias durante las comidas, hasta el uso de títulos honoríficos para todos con los que se encontraba, los aldeanos lo llamaban "el maestro de la cortesía".
Un día, al llegar un festival al pueblo, Reiichirō pensó mientras preparaba las festividades: "¡Esto también es cortesía!" Decidió entonces felicitar a cada aldeano con palabras de celebración. "¿Cómo está? ¡Hoy es un festival maravilloso, ah, es un honor que estés aquí!" repitió una y otra vez, hasta que los aldeanos comenzaron a perder el hilo de la situación.
Su amigo Tarō, que observaba la escena, le dijo: "Reiichirō, ya has hablado lo suficiente. ¿No es un poco exagerado?" Sin embargo, Reiichirō contestó: "¡Esto es cortesía! ¡Debo inclinarme aún más!" y continuó inclinándose hasta que terminó con la cara contra el suelo. Los aldeanos no pudieron contener la risa, y la situación se transformó gradualmente en una divertida conmoción.
Finalmente, los aldeanos rieron y dijeron: "La cortesía en exceso se convierte en descortesía" y en ese instante, cuando el ambiente se relajó, Reiichirō se dio cuenta de que su comportamiento era extraño. A partir de entonces, aprendió a entretener a los aldeanos con una cortesía moderada, convirtiéndose en un querido personaje del festival. Reiichirō, aunque dejó su nombre como "el maestro de la cortesía", comprendió la importancia de disfrutar de forma natural rodeado de la gente del pueblo.

