Resumen
Lejos y cerca: la relación entre hombres y mujeres
En una localidad, había un evento anual de excursión. Ese día, los jóvenes se dirigían a la montaña con risas inocentes resonando a su alrededor. Sin embargo, un hombre llamado Sudō caminaba solo por el camino, sin hablar con nadie. Era tímido y le costaba relacionarse con los demás.
Durante la subida, Sudō se desvió del camino y se sentó solo a disfrutar del paisaje junto a un arroyo. De repente, Sawari, una chica del mismo grupo, se cayó justo frente a él. Sudō, sorprendido, se apresuró a ayudarla a levantarse. “¿Estás bien?” preguntó, con una expresión preocupada. Sawari le respondió con una sonrisa brillante: “¡Gracias! ¡Me salvaste!”. Esta pequeña ocurrencia jamás hizo que Sudō pensara que eso acortaría la distancia entre los dos.
Después de eso, Sawari comenzó a hablarle con facilidad a Sudō, y se dieron cuenta de que compartían un interés común. Especialmente, a ambos les encantaban las películas, así que comenzaron a encontrarse con frecuencia en el cine durante los fines de semana. Sudō sintió la alegría de haber hecho su primer amigo y comenzó a ganar confianza en sí mismo poco a poco. Eventualmente, entre los dos, brotó un sentimiento romántico.
Mientras compartían recuerdos de la excursión y hablaban sobre películas, Sudō comenzó a comprender el significado del proverbio “lejos y cerca: la relación entre hombres y mujeres”. Agradeció haber obtenido, a través de un encuentro fortuito, no solo un compañero maravilloso, sino también una pareja, y decidió en su corazón que seguiría pasando momentos divertidos con ella.



