Resumen
Había una vez dos hermanos. El hermano mayor era sencillo y trabajador, mientras que el hermano menor era perezoso; sus personalidades eran completamente opuestas. Debido a que el hermano menor siempre estaba despreocupado y jugando, el hermano mayor se encargaba de cuidar de él para mantener su vida diaria. Un día, el hermano menor fue desafortunadamente capturado por un demonio, quien le ordenó que cometiera maldades. Aunque el hermano menor decidió actuar en contra de la voluntad del demonio, en realidad estaba esperando una oportunidad para traicionarlo.
Por su parte, el hermano mayor decidió enfrentarse al demonio para salvar a su hermano. Utilizó su valentía e inteligencia y finalmente logró vencer al demonio. El hermano menor, al recibir la ayuda de su hermano, cambió su actitud y decidió vivir como un trabajador. A través de la experiencia de resistir al demonio, los hermanos profundizaron su vínculo y pudieron superar las dificultades al cooperar.
La lección de esta historia es que, al aceptar las diferencias de carácter entre ambos, se puede abrir un nuevo camino a través de la cooperación. Aquellos que son perezosos pueden crecer cuando se les tiende una mano y pueden redescubrir la importancia del esfuerzo. También se sugiere que las acciones cotidianas eventualmente repercuten en uno mismo. Como resultado de unir sus fuerzas, los hermanos pudieron superar las adversidades y obtener un futuro mejor.



































