Resumen
Érase una vez un hombre que tenía tres hijas. La mayor de ellas, llena de confianza, dijo: "¡Soy adulta, no tengo que obedecer lo que dice papá!" y salió de casa. La segunda hija era un poco más reservada, pero no pudo resistir y exclamó: "Quiero jugar con mis amigos. ¡Solo saldré un momento!" y también salió. Sin embargo, la hija menor era la más obediente y decidió en su corazón: "No saldré hasta que papá regrese con una rosa" y se quedó esperando en casa.
Un rato después, el padre regresó con una hermosa rosa. "¡Mira, encontré esta rosa!" dijo felizmente. Sin embargo, las hijas mayores se encontraron en situaciones peligrosas y se vieron envueltas en una situación preocupante.
"¡Es terrible! ¡¿Qué vamos a hacer?!" gritó la mayor, mientras que la segunda hija se preocupaba: "¡Debemos escapar pronto!" Por otro lado, la hija menor continuó esperando, confiando en que su padre regresaría, y logró reunirse con él sanamente.
El padre, al ver a la hija menor, le dijo: "Tu lealtad es maravillosa. Gracias, hija mía" y le expresó su profunda gratitud. Mientras tanto, las dos hijas mayores comenzaron a reflexionar sobre sus imprudentes acciones y se lamentaron: "Nosotros nos hemos comportado incorrectamente".
Moraleja
Esta historia nos enseña la importancia de ser leales. Al obedecer los consejos y reglas de quienes nos rodean, podemos protegernos a nosotros mismos y a los demás.


















