Resumen
El rey Salomón era conocido por su sabiduría entre la gente. Un día, dos mujeres vinieron a verlo. Eran vecinas que vivían en la misma casa y ambas afirmaban que su propio bebé era el verdadero hijo, mientras que sostenían que el hijo de la otra había muerto. No había evidencia que apoyara a ninguna de las partes, y la gente a su alrededor no sabía a quién creer.
El rey Salomón escuchó atentamente la historia, pero pronto ideó un plan. Mandó a un soldado a traer una espada y ordenó que cortaran al bebé en dos, para dar la mitad a cada mujer. Al oír esto, una de las mujeres gritó: "¡No lo corten, por favor! Dénmelo a ella". Al escuchar esto, el rey Salomón determinó que esa mujer era la verdadera madre y le entregó al bebé.
Lección
La lección que se puede extraer de esta historia es que el verdadero amor significa servicio desinteresado y, a veces, conlleva sacrificio personal. Aquellos que realmente aman desean que el objeto de su amor esté seguro y feliz por encima de todo. Al igual que Salomón, un juicio sabio a menudo se logra al mirar más allá de los hechos superficiales y observar lo que hay en el corazón de las personas.
A través de la prueba del rey Salomón, aprendemos que la sabiduría es la capacidad de discernir la verdad, lo cual a veces requiere juicios basados en la comprensión moral y la empatía.

















































